Los tres fracasos seguidos de Madrid para albergar las Olimpiadas de 2012, 2016 y 2020 no solo han dejado una serie de víctimas políticas - Alejandro Blanco ve peligrar su continuidad en el COE y Ana Botella ve escaparse su candidatura a la reelección- sino que han tirado por el retrete algo más de 9.000 millones de euros. Esa es la cantidad resultante de sumar las estimaciones hechas públicas en cada uno de los dosieres.
El gasto en los dos primeros intentos -2012 y 2016- superó los 6.500 millones en infraestructuras de transporte e instalaciones deportivas, según las cifras oficiales. La de 2016 implicó un gasto de 2.500 millones más. De ahí que se acuñara el término, 'Tengo una cabezonada'.
¿Adónde han ido esos millones? Una buena parte de ellos se ha destinado a viajes, alojamiento y comidas. Tanto de los miembros del COE y la candidatura a la hora de exhibir las bondades de Madrid, como de los miembros examinadores del COI que, en 12 años, se han recorrido tres veces la capital a cuerpo de rey. A estas alturas deben conocerse la ciudad de memoria.
El gasto en los dos primeros intentos -2012 y 2016- superó los 6.500 millones en infraestructuras de transporte e instalaciones deportivas, según las cifras oficiales. La de 2016 implicó un gasto de 2.500 millones más. De ahí que se acuñara el término, 'Tengo una cabezonada'.
¿Adónde han ido esos millones? Una buena parte de ellos se ha destinado a viajes, alojamiento y comidas. Tanto de los miembros del COE y la candidatura a la hora de exhibir las bondades de Madrid, como de los miembros examinadores del COI que, en 12 años, se han recorrido tres veces la capital a cuerpo de rey. A estas alturas deben conocerse la ciudad de memoria.
